Hay algo en el campo que hace que hasta la persona más citadina quite el pie del acelerador para dejarse envolver por la inmensa sensación de la calma que se respira allí. Es por ello que a quienes viven en la selva urbana, la idea de montar a caballo les suena a película de fantasía.
Pero la buena noticia es que no hace falta haber nacido rodeado de naturaleza para disfrutar de una cabalgata real, ya que a tan solo dos horas del Obelisco existen algunas estancias dedicadas a ofrecer sus servicios tanto para visitantes inexpertos como entusiastas. Seguí leyendo y entérate de cuál está hecha a tu medida.
Dejar la ciudad sin dejar la comodidad
Si eres un visitante exigente, de seguro no tendrás ganas de armar una expedición; pero lo cierto es que para disfrutar de este tipo de actividades, debido a que la mayoría de las estancias ofrecen las cabalgatas en modalidad day trip, en el que solo te levantas, subes a un traslado privado o manejas un rato por la autopista, y para la hora del almuerzo ya estás respirando aire puro con una copa de Malbec en la mano.
Una vez allí, los caballos que ofrecen para los paseos de iniciación son animales seleccionados por su temperamento. Caminan al paso, obedecen al gaucho que los guía y no se asustan ni con una mosca.
En general, esta experiencia no es una clase de equitación, sino más bien un paseo relajado entre caminos de tierra, lagunas y pastizales donde el objetivo es disfrutar, sin apuros. Además, podrás disfrutar de la buena gastronomía local, así como también de espacios para descansar entre actividades y recibir atención personalizada.
Dónde montar sin miedo a caerse
El Ombú de Areco, historia que se siente desde el primer paso
A unos 119 kilómetros de la ciudad, en el pueblo San Antonio de Areco, encontras a la Estancia El Ombú de Areco, una de las opciones más convincentes para quienes nunca se han subido a un caballo.
El predio fue construido en el año de 1880 por el teniente general Pablo Riccheri y luego fue adquirido por la familia Boelcke en 1934. Y desde 1993, de la mano de Eva Boelcke, el lugar recibe visitantes, brindándoles un espacio que mezcla la elegancia colonial con la calidez inconfundible del campo.
En la actualidad, sus hijos Pablo y Diego llevan las riendas de una propiedad que tiene 300 hectáreas dedicadas a la cría de ganado vacuno y a la agricultura; cuenta además con más de 40 caballos.

Lo que nos parece más atractivo de aquí es que la experiencia se adapta al nivel de cada jinete. Del mismo modo, los gauchos que acompañan el recorrido saben leer al visitante, notando de inmediato si estás tenso, para así asignarte un caballo más tranquilo y además te explican cómo sentarte en la montura. Si entras en confianza, te animarán a probar un trote suave.
Entre tanto, el recorrido se realiza atravesando los campos de soja, maíz y las pasturas, intercalando paradas para ver el ganado y el resto de la hacienda, para terminar compartiendo unos mates bajo la sombra de los árboles.
La ubicación exacta de esta estancia es en la Ruta 31 Cuartel VI, San Antonio de Areco, y el teléfono de contacto es el 02326-492080. Vale destacar que también ofrecen los paseos en carruaje para quien no le agrada cabalgar.
Don Silvano, la estancia clásica que no falla
La Estancia Don Silvano se encuentra ubicada en la Capilla del Señor, a unos 70 kilómetros de la ciudad por Ruta Nacional 8, y ostenta el título de ser la favorita de los turistas internacionales.
La casa principal de estilo victoriano fue fundada a mediados del siglo XX por Silvano, un inmigrante italiano, y desde entonces mantiene intacta la estructura de la estancia tradicional sin que se sienta como un simple decorado de cartón piedra.
Puedes recorrer sus 380 hectáreas a caballo, en carruaje y hasta en tractor, y lo mejor de todo es que las actividades se organizan de manera grupal, con caballos sumamente mansos y dóciles, y no se necesita tener experiencia previa.
Después llega la hora del almuerzo, en el que podrá disfrutar de un asado criollo completo, seguido de un show de destrezas criollas con carrera de sortijas y hasta demostración de doma.
El tour de día completo, que suele incluir el traslado desde alguno de los hoteles céntricos, suele rondar los USD 230 por adulto, aunque es necesario consultar precios actualizados de manera directa.
La Bamba de Areco, lujo sin pretensiones
Si tenés un presupuesto que te permita obtener una experiencia más sofisticada, la Estancia La Bamba de Areco es el lugar correcto para darte gusto.
Ubicada en la Ruta 31 Km 7,5, a tan solo 20 minutos de San Antonio de Areco, esta propiedad tiene orígenes que se remontan a los años 1830, cuando funcionaba como posta del Camino Real. De hecho, su edificio más antiguo (la Pulpería, del siglo XVIII), servía de refugio para caballos y carruajes.
Entre tanto, a partir del 2009, el empresario Jean-Francoise Decaux adquirió esta propiedad y la transformó en un hotel boutique que abrió sus puertas en el año 2011, y desde el 2016 forma parte de la cadena Relais & Châteaux, lo que dice mucho sobre el nivel de servicio.
En las cabalgatas guiadas por sus campos, se refleja la misma obsesión por los detalles que imprimen tanto en la cocina como en el hospedaje, ofreciendo en la experiencia unos ejemplares 100% criollos, con un alto nivel de mansedumbre y acostumbrados a jinetes novatos.
El paseo incluye algunas paradas para tomar mate y conversar con los gauchos, que suelen contar algunas buenas historias y vivencias que amenizan el rato.
Villa María, la opción más cercana
A 45 minutos del centro de Buenos Aires, en la Avenida Pereda s/n, Máximo Paz, está la Estancia Villa María, una propiedad de 56 hectáreas que fue construida en el año 1927 por el arquitecto Alejandro Bustillo con un marcado estilo Tudor-Normando.
En la actualidad funciona como hotel boutique de 11 habitaciones y ofrece los días de campo desde las 10:00 h hasta las 18:00 h. Pero esto no queda allí, ya que está rodeada de un parque con más de 350 especies de árboles y plantas, un lago propio y un campo de golf de 18 hoyos.
Las cabalgatas forman parte del paquete de día de campo, el cual incluye almuerzo, merienda y acceso a otras actividades deportivas.
El precio por adulto es de unos $190.000 más IVA (a agosto de 2026), con 50% de descuento para menores de 4 a 12 años.
¿Qué esperar de tu primera cabalgata?
La primera vez que te subes a un caballo es normal que todo te parezca alto.
Los gauchos que trabajan en las estancias suelen empezar con una charla breve en la que te indican cómo agarrar las riendas, cómo pedirle al caballo que pare y cómo sentarte para no lastimarte.
Después te ayudan a subir, ajustan los estribos a tu altura y se inicia la cabalgata. El paso del caballo es un movimiento suave que parece al de una mecedora, que a los diez minutos ya te resulta familiar.
Por regla general, los paseos a caballo para principiantes no pasan por el galope; el ritmo es pausado, con paradas para hacer fotos, tomar agua o simplemente para admirar el paisaje.
En algunas estancias, como El Ombú, el guía explica qué cultivos se ven a cada lado del camino, mientras que en otras, como Don Silvano, el recorrido pasa por una granja donde se pueden ver los animales de cerca.
Lo cierto es que no vas a terminar sudado ni con dolor de espalda, pero sí vas a sentir una mezcla peculiar de relajación y algo de alerta, solo porque estás experimentando algo nuevo.
Datos prácticos para no pasarla mal
- Viste un pantalón largo de jean o gabardina, así como calzado cerrado con suela (no zapatillas de running), una camisa de manga larga ligera y una gorra o sombrero. Algunas estancias ofrecen casco de equitación, pero es necesario preguntar a la hora de reservar.
- Durante el verano, el sol pega fuerte en la pampa y en el invierno, el viento corta bajando la sensación térmica; así que lleva una chaqueta o un buzo de extra en la mochila.
- La mayoría de las estancias incluyen el almuerzo en el precio del día de campo, pero las bebidas alcohólicas entre comidas se cobran aparte. Si tenés restricciones alimentarias, avisa con tiempo, ya que algunos pueden ofrecer opciones vegetarianas.
- Algunas estancias como Don Silvano ofrecen servicio de traslado como parte del paquete; y otras, como El Ombú o La Bamba, requieren que vayas por tu cuenta o contrates un servicio privado.
Consejos de alguien que se subió nervioso
- No tengas vergüenza de decir que es tu primera vez, ya que los gauchos prefieren cuidar a un principiante que a uno que finge experiencia y termina agarrado del cuello del caballo.
- Solicita el ejemplar más manso del corral, no el que te parezca más lindo. Esto se debe a que caballos blancos o pintos suelen ser los que más llaman la atención, pero no siempre son los más tranquilos.
- Permite que el gaucho te ayude a subir y, durante el paseo, mantén las manos a la altura de la cintura y no tires fuerte de las riendas.
- Recuerda que el caballo no necesita que lo dirijas como un auto; él sigue al grupo y al guía.
- Si en algún momento querés parar, avisa. Estas caminatas se disfrutan sin apuro.

Preguntas que suelen hacer los que nunca montaron
¿Se puede caer?
En teoría es posible, pero en la práctica es muy raro si seguis al pie de la letra las indicaciones del gaucho y no haces movimientos bruscos.
¿Duele el cuerpo al otro día?
Si es tu primera vez, es muy probable que sientas algo de tensión en los muslos internos y en la zona lumbar. Esto se puede aliviar con un buen masaje o un día de descanso.
¿Hay límite de edad o peso?
Cada estancia tiene sus propias reglas al respecto, pero en general aceptan adultos de cualquier edad y peso. Lo más recomendable es que consultes directamente al momento de reservar.
¿Qué pasa si llueve?
En estos casos, la mayoría de las estancias tienen salones cubiertos donde se puede esperar a que pase la lluvia. Si está persistente, suelen reprogramar u ofrecer otras actividades como demostraciones de doma en el galpón.
¿Necesito saber algo de caballos antes de ir?
No es necesario, ya que estas estancias están preparadas para atender a jinetes principiantes.
¿Se puede ir solo o hay que ir en grupo?
Puedes optar por cualquiera de las dos opciones, puesto que algunas estancias organizan paseos grupales fijos, mientras que otras te permiten reservar las cabalgatas para dos o tres personas.